Los paisajistas debemos transitar diferentes etapas que permiten llevar a cabo un planeamiento detallado y abarcar todos los aspectos del desarrollo creativo. De esta manera, se logra un óptimo resultado, evitando errores u omisiones. Los pasos para el planeamiento son 3:
Relevamiento: consiste en la recopilación de toda la información indispensable para la evaluación y ejecución del proyecto. Antes de diseñar es necesario una visita al espacio a intervenir y contar con un plano a escala del mismo, en él se deberán registrar :
- Todos los elementos existentes.
- La orientación, los vientos predominantes, el clima y los períodos de asoleamiento.
- Datos topográficos: la calidad del suelo, desniveles del terreno y, en consecuencia, el escurrimiento que tendrá el agua.
- Buenas vistas a enfatizar y malas vistas a tapar.
Asimismo, en esta etapa, se deberán llevar a cabo los siguientes puntos:
- Una lista de requerimientos del cliente; qué usos va a darle al jardín y sus preferencias en cuanto a colores, especies, texturas, aromas, entre otras cosas.
- Es importante establecer el estilo que tendrá el jardín y también conocer qué sensaciones se desean lograr (por ejemplo: un jardín misterioso, romántico, íntimo, frondoso, etc.)
Desarrollo del diseño: con todos estos datos, se está en condiciones de comenzar la etapa en la que se confeccionará el anteproyecto, o sea, un plano a escala con las formas abstractas que tendrá el proyecto final.
Ejecución del proyecto: donde se detalla en distintos planos qué elementos vegetales y materiales serán necesarios para su construcción teniendo que establecer en ellos: medidas, cantidades y todos los datos que resulten útiles para la correcta ejecución del mismo.
Aquí concluye el proceso de diseño para dar lugar a la construcción del espacio verde, y de este modo plasmar todo nuestro trabajo en un lugar.
Extracto de: “Diseño de jardines”, Mónica Muiña, Editorial Albatros.